
El Ejecutivo nacional resolvió diferir nuevamente la aplicación plena de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida busca contener el impacto en los precios y acompañar el proceso de desaceleración inflacionaria, aunque establece incrementos parciales durante febrero y marzo.
En un contexto de tensión entre la necesidad de ordenar las cuentas públicas y el objetivo de evitar nuevos impactos sobre el costo de vida, el Gobierno nacional volvió a intervenir sobre la estructura impositiva de los combustibles.
A través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, se decidió postergar parcialmente la actualización total de los impuestos que gravan a la nafta y al gasoil, al tiempo que se definió un esquema de incrementos graduales para los próximos meses.
Qué establece el nuevo decreto
El Decreto 74/2026, firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y el ministro de Economía Luis Caputo, introduce modificaciones al Decreto 617/2025 y sus normas complementarias.
En términos concretos, la medida redefine el cronograma de aplicación de los aumentos pendientes de los impuestos sobre los combustibles líquidos y el impuesto al dióxido de carbono, ambos regulados por la Ley N° 23.966.
Uno de los puntos centrales del decreto es la incorporación de un nuevo inciso que fija los incrementos impositivos que regirán para los hechos imponibles que se perfeccionen entre el 1° y el 28 de febrero de 2026, inclusive.
Según el detalle oficial, para las naftas sin plomo —tanto las de hasta 92 RON como las de mayor octanaje— y para la nafta virgen, el incremento del impuesto sobre los combustibles líquidos será de 16,773 pesos por unidad, mientras que el impuesto al dióxido de carbono se incrementará en 1,027 pesos.