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Le confesó a su madre su problema con el juego y 20 días después se suicidó

Martín tenía problemas con las apuestas online y había acumulado deudas.

Mónica Bedoya hay una idea que la persigue desde la muerte de su hijo: muchas veces el sufrimiento no se nota desde afuera. Martín tenía 24 años, estudiaba marketing, trabajaba, jugaba al fútbol, tenía novia y hacía planes. Nada en su rutina parecía anticipar el desenlace. Recién 20 días antes de su muerte le contó a su mamá que tenía problemas con el juego y deudas acumuladas por las apuestas en línea. Desde ese momento, Bedoya empezó a reconstruir la historia de su hijo y a transformar esa experiencia en un pedido urgente de prevención del suicidio y acompañamiento para las familias.

Según relató Bedoya, su hijo empezó a apostar a los 17 años en sitios ilegales y más tarde pasó a plataformas legales. La madre vinculó ese recorrido con la disponibilidad permanente de los teléfonos. “Les ponemos un casino en la mano a chicos y adolescentes”, señaló al describir el acceso que habilitan las aplicaciones de juego.

La conversación que modificó la mirada de la familia ocurrió 20 días antes de la muerte de Martín. En ese intercambio, el joven le contó a su madre que debía dinero a ella, a una hermana que vivía fuera del país y a un amigo. El monto total, según precisó, llegaba a USD 8.000.

Bedoya aclaró que su hijo no enfrentaba una deuda imposible de pagar y que la familia estaba en condiciones de afrontar esa suma. Sin embargo, dijo que él sentía que había defraudado a sus personas más cercanas. “Para él era una vergüenza enorme”, sostuvo. En ese punto, ubicó una de las dimensiones más difíciles de comprender para el entorno.

 Fuente: Infobae

 

 

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