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Rosario: pidieron elevar a juicio a otra obstetra acusada de alterar la filiación de dos mujeres y buscan a sus madres biológicas

La fiscalía solicita colaboración para identificar a las verdaderas madres, cuyos partos habrían ocurrido en 1981 y 1982

La Unidad Fiscal Rosario y la querella solicitaron elevar a juicio una causa en la que una médica obstetra de 87 años está acusada de los delitos de supresión y alteración del estado civil de menores de diez años y falsedad ideológica de instrumento público. Según la investigación, Olga Concepción Artale de Silva extendió certificados médicos con información falsa que permitieron inscribir a dos mujeres con filiaciones que no se correspondían con su origen biológico.

El expediente se inició a partir de las denuncias presentadas por las dos mujeres, quienes advirtieron que no eran hijas biológicas de las personas que figuraban como sus progenitores en sus partidas de nacimiento de 1981 y 1982. Las causas tramitaron por separado hasta que fueron acumuladas debido a la coincidencia de la profesional imputada.

El requerimiento fue formulado por el Ministerio Público Fiscal y la querella, representada por la abogada Julia Giordano, luego de que quedara firme el procesamiento, sin prisión preventiva, dictado en agosto pasado por el Juzgado Federal N°3 de Rosario, a cargo de Carlos Vera Barros.

La pesquisa estuvo a cargo de la fiscal federal Soledad García y el fiscal coadyuvante Andrés Montefeltro, de la Oficina de Criminalidad Económica y Trata de Personas del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario.

Desde la fiscalía aclararon que esta causa no guarda relación con la investigación penal que tomó estado público recientemente y en la que se encuentra imputada otra partera —de 88 años, identificada como D.E.V. y conocida como “Dolly”— por un presunto caso de supresión de identidad y otros hechos que se encuentran bajo investigación.

Dos historias entrelazadas por una misma irregularidad

Las causas contra Artale de Silva se originaron a partir de denuncias formuladas en 2022 y 2023 ante la justicia federal por las damnificadas Ana Carolina Alzugaray y Romina Elisabet Lobos. Ambas indicaron que sabían que no eran hijas biológicas de quienes las habían criado y figuraban como madre y padre en sus partidas de nacimiento.

Alzugaray creció en la localidad santafesina de Maciel, donde fue criada por Clorinda Carolina Ceresole y José Manuel Alzugaray. Desde pequeña supo que no era su hija biológica. Sin embargo, esa circunstancia no se reflejaba en su partida de nacimiento, en la que la obstetra Artale de Silva había certificado que nació el 11 de junio de 1981 y el vínculo biológico inexistente con sus padres de crianza.

Según relató la mujer, su padre de crianza le había contado que el contacto para su entrega se había establecido a través de una hermana de la médica, quien mantenía una relación con Ceresole. También indicó que fue entregada a su familia en una vivienda ubicada en la calle Richieri al 2000, de Rosario.

En su denuncia, la víctima relató que se comunicó en varias oportunidades con la obstetra para obtener información sobre su progenitora biológica, pero, según su relato, la mujer le respondió que no recordaba lo sucedido y le pidió que dejara de contactarla.

La búsqueda de su identidad biológica, que se extendió durante aproximadamente 30 años, le permitió conocer a Lobos, quien había descubierto en la adultez que tampoco era hija biológica de quienes la habían criado, Esther Candusso y José Francisco Lobos. En su partida de nacimiento, la médica Artale de Silva también certificó una filiación biológica inexistente y consignó que había nacido el 5 de agosto de 1982.

 

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