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Cristina Kirchner y otros 86 acusados enfrentan el juicio por los cuadernos de las coimas

El juicio a los cuadernos de las coimas comenzó hoy jueves en el Tribunal Oral Federal N°7.

Exfuncionarios y empresarios son juzgados desde este jueves en la llamada “causa cuadernos” por asociación ilícita y cohecho en la adjudicación de obras públicas entre 2003 y 2015

A lo largo de diez años, Oscar Centeno, el chofer de un alto cargo de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, registró de forma minuciosa cada viaje que realizó con bolsos cargados de dinero, producto de presuntos sobornos que empresas constructoras pagaban a cambio de contratos con el Estado. Detalló horarios, rutas, nombres —y hasta el peso de los bolsos cuando le fue imposible calcular cuántos dólares había en su interior—. Las libretas escolares en los que anotó todos esos viajes fueron la punta del ovillo del que se tiró hasta convertirse en la mayor causa judicial por corrupción de la historia de Argentina: la llamada causa de los cuadernos. Este jueves comenzó el juicio oral contra Kirchner como presunta jefa de una asociación ilícita de recaudación de sobornos por la que también deberán responder 19 exaltos cargos kirchneristas y 65 empresarios, entre otros acusados. Las audiencias se realizan de forma virtual, con los acusados conectados por zoom.

La expresidenta, de 72 años, ya tiene una condena firme a 6 años de prisión en otra causa por corrupción y, desde junio pasado, cumple la detención en su domicilio. Ahora enfrenta posibles penas de entre 5 y 10 años. Para su defensa, “la sentencia ya está escrita” porque se trata de “una persecución” y “una venganza”, según ha declarado Gregorio Dalbón, abogado de Kirchner.

De acuerdo con la imputación de la fiscalía, la expresidenta y su marido, el ya fallecido Néstor Kirchner, organizaron entre 2003 y 2015 “un sistema de recaudación de fondos para recibir dinero ilícito con el fin de enriquecerse ilegalmente”. Para eso, establecieron “acuerdos con importantes empresarios de compañías nacionales e internacionales, por medio de los cuales obtenían beneficios recíprocos”. La parte acusatoria considera que “los líderes y organizadores de esa estructura paraestatal diagramaron un circuito de recaudación de dinero centrado, principalmente, en el otorgamiento y adjudicación de obras públicas y/o servicios, y otros beneficios vinculados”.

Fuente: El Pais

 

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